María Luz Escalante eligió al pole dance como su profesión

La bailarina argentina, de 33 años, llegó al Ecuador para dictar unos talleres técnicos y didácticos. Quiere impulsar esta disciplina como un deporte.

La sensualidad y la elegancia son los elementos primordiales de su ritual dancístico. El tubo se convierte en parte de su anatomía, lo recorre con su piel muy despacio como manteniendo un diálogo con él. Sube lentamente hasta el techo y se sostiene únicamente con sus piernas. Luego baja lentamente y cae al piso solo para continuar su danza desde allí. Se descuartiza y alza su pierna. Su cabello rosado baila al unísono con ella y es uno de los principales elementos del ritual sensual.

Un pequeño top y un short son las únicas prendas que le cubren. Los músculos abundan en cada rincón de su cuerpo. Su abdomen se pone completamente duro cuando sube a lo alto del tubo. Sus brazos y piernas se templan para sostenerse y en su rostro se refleja la pasión que siente con cada movimiento.

María Luz Escalante es una profesional del pole dance y no lo demuestra solo con los premios que ha conseguido en estos siete años como bailarina. La pasión y vocación que desborda sobre el tubo la convirtió en vocera de esta disciplina para convertirla en una profesión.

Ella mira al pole dance como un deporte y desea que en los próximos Juegos Olímpicos de Brasil 2016 se lo incluya en las competencias. Dice que nunca es demasiado tarde ni temprano para empezar a bailar. En las competencias, en las que ha sido jurado, a visto a niñas desde los ocho años manejarse como todas unas profesionales en el tubo. También hay la categoría senior en la que participan mujeres de hasta 50 años.

Escalante no eligió esta profesión por casualidad. Cuando tenía apenas dos años le regalaron su primer trapecio y a los seis ya se colgaba de cualquier barra, columpio, escalera o artefacto… También fue bailarina de ballet clásico y gimnasta olímpica. En sus genes corre la sangre de dos deportistas: su madre fue campeona de atletismo y su padre es entrenador de rugby.

En el pole dance vio la conjunción perfecta entre danza y deporte por eso se apasionó con esa disciplina. Es relacionista pública de profesión pero eligió al tubo como su oficina.

No tiene su propia academia porque viaja mucho por el mundo enseñando las técnicas más arriesgadas y luchando porque el pole dance sea un deporte.

Transiciones aéreas, spining combos, escapes y caídas, tricks & spins y tango pole son sus especialidades. Para realizar las caídas más riesgosas debe usar tubos de más de cinco metros para tener espacio y no golpearse. También le gusta bailar en el piso, el tango pole es un ejemplo de ello. En este no utiliza la barra sino los movimientos alrededor del mismo.

Gira en su propio eje 20 veces consecutivas, sube de nuevo hasta el techo y baja con gran soltura para descuartizarse al final en el piso. Lo hace con tal soltura y gracia que el pole dance parece algo sencillo. Sus movimientos sincronizan de forma perfecta con los sonidos electrónicos que usa en su ritual.

Aunque derrocha sensualidad piensa que este no es el elemento primordial en esta disciplina. Para ella la acrobacia es lo que da la magia al show y la gracia es algo que se consigue, aunque no parezca, con menos facilidad que con la que se alcanza los trucos más extremos.

“¿La sensualidad cuando viene? me preguntan muchos. La verdad es que cuesta trabajo. Uno automatiza el truco, hace fuerza con los brazos y cada músculo del cuerpo y aparte tienes que hacerlo de forma sensual… Eso es algo muy complejo pero que al final se puede lograr después de mucha práctica”.

Quiere profesionalizar el pole dance para que la sociedad deje de juzgar a las mujeres que practican esta disciplina. “No hay quien no piense que eres prostituta o que saliste de un night club -dice Escalante-. La confusión se da por la poca ropa que usamos. Lo que no entienden es que la piel debe estar en contacto directo con el tubo para evitar accidentes, si estuviéramos con ropa nos caeríamos”.

Hasta ahora su técnica le ha permitido estar firme y no tener accidentes. La experiencia más sorprendente de su carrera fue en 2012 en un concurso en Denver. Uno de los jueces era un buscador de talentos del Circo del Sol. Cuando terminó la competencia se le acercó y la felicitó. Después le pidió que audicionará y así se convirtió en una candidata potencial para el elenco del Circo. Entre risas, dice que todos sus objetivos se han cumplido. Solo le falta recibir la llamada del Circo del Sol. “Creo que ya estoy muy grande para integrarlo pero nada cuesta soñar…”. (DVM)

El pole dance es tradicional e histórico

Como disciplina acrobática y tradicional el pole dance tiene su orígen en China y la India.

El mallakhamb es un tipo de yoga que se practica en la India en un tubo de madera grueso con un círculo en la parte superior. El mallastambha, en cambio, se práctica en un tubo de hierro. Los luchadores de la época se ejercitaban de esta forma y ahora ya se ha convertido en una competencia deportiva tradicional.

El mastro chino se utiliza como una disciplina de acrobacia y se remonta al siglo VII.

En cuanto a la parte dancística, el pole dance se remonta a la Primera Guerra Mundial. En esa época las prostitutas iban a entretener a los soldados en los cuarteles. Las tiendas de campaña generalmente eran sostenidas con un palo de hiero en la mitad. Las mujeres lo usaban para hacer sus bailes eróticos.

Nota publicada en: http://www.hoy.com.ec/

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